martes, 15 de abril de 2014

La Ortiga quema y atrae a la vez

Se cumplen dos años del fallecimiento de uno de los columnistas más polémicos de Perú. Hablamos de Andrés Bedoya Ugarteche, un periodista arequipeño que nos dejó a los 76 años por un cáncer de pulmón, debido a las dos cajetillas diarias que se fumaba. El entonces director del diario Correo, Aldo Mariátegui habló de él en su columna "Hasta más vernos", el 18 de abril de 2012. Esa era la frase con la que Bedoya cerraba cada una de sus provocadoras columnas.
Su talante anticlerical, antimilitarista, anticomunista y antifútbol era más que notorio. Nunca se callaba nada de lo que pensaba y muchas veces su lenguaje punzante y soez causaba molestia, risa y desataba pasiones como si fuera un pirómano queriendo provocar un incendio forestal. Disfrutaba de su pasión, su picardía, su gran sentido del humor complementado por su prototipo de gentleman, sus actitudes escépticas, su carácter volcánico (no hay duda de que era arequipeño) y su vasta cultura a la hora de responder de manera contundente a sus detractores o a quienes le insultaban. Y sin dejar de mencionar su pasado como periodista televisivo y su recordado programa "La pedrada de Andrés". Para más detalle ver el siguiente enlace: http://peru21.pe/impresa/ortiga-2178010
Personalmente me sentía herido cuando se metía con los sacerdotes a la hora de defender a los homosexuales. Lo cierto era que se equivocó al dejarse llevar por su antipatía hacia el clero porque en temas religiosos demostró una ignorancia supina ya que la Iglesia acoge a los que sienten atracción por la gente del mismo sexo, pero no acepta las prácticas homosexuales por ser contrarias al orden moral y a la virtud de la castidad, por más que él exigiera que el MHOL lo nombrara "maricón honorario". Igual que las relaciones sexuales heterosexuales, fuera del matrimonio. Tampoco fue consciente de que la fe sí puede ser objeto de burla y sacrilegio. Basta mirar el testimonio de los mártires, especialmente los del siglo XX, cuando fueron asesinados "por odio a la fe". Particularmente interesante fue cuando Beto Ortiz lo entrevistó en su casa en Arequipa en el año 2009 como un reportaje para su programa Enemigos Íntimos, que conducía junto al hoy debutante cineasta Aldo Miyashiro. La entrevista fue sólo para darlo a conocer, pues por su edad, Bedoya y su particular personalidad, ya no era de las personas dispuestas a cambiar de opinión. Todo se produjo como consecuencia de un galardón que le dio la ONG británica Survival, a la columna más racista del mundo, en la que supuestamente sugirió que el presidente García usara el napalm para castigar a los asesinos de policías durante el "baguazo". Estas fueron sus palabras de respuesta después de un mes: Bueno, como quiera que yo tomo las cosas como de quien vienen, no puedo sentirme más agradecido. Que una ONG defensora de derechos humanos de pueblos indígenas me maltrate, es un verdadero honor que hará maravillas en mi currículo. Espero que el tal premio me sea otorgado en ceremonia especial y la presencia de la mismísima Isabel II y el Príncipe Felipe de Edimburgo (de quienes me ocuparé más adelante), con chequecito, medallita, diploma y todo. Obviamente, Survival es una ONG que -como todas las oenegés de Derechos Humanos- está constituida por colonias de sanguijuelas que le chupan la sangre (y millones de libras esterlinas) a cándidos ingleses que nunca se enteran de que son anfitriones de inútiles parásitos. Dear british friends: in case you don't know it, your money is going down the drain. I am not a racist. Keep reading. Los sinvergüenzas de Survival no ayudan a los pueblos indígenas. Por el contrario, les conviene mantenerlos en la miseria y la ignorancia para seguir mamando. El día que se queden sin marginados, se les acaba la teta. ¿Capichi?
El espacio de esta columna no alcanzaría para analizar y criticar cada uno de sus escritos, pero considero necesario colocar un ejemplo elocuente de su antipatía hacia el fútbol que me divirtió mucho y de su estilo venenoso e hilarante a la hora de hablar de él y de la violencia de las barras bravas: Barras bravas y homicidio: - Bueno, todos sabemos que el fútbol es una de las mafias más corruptas y productivas del planeta. Y lo preocupante es que las "masas" que siguen a este supuesto "deporte" son las que cuentan con el coeficiente intelectual más bajo que concebir se pueda (incluyo particularmente a los "inchas"). Desde la FIFA hasta la más humilde liguita de la menos significativa republiqueta, la enorme mayoría de dirigentes son verdaderos pandilleros. No es casualidad que la reina Victoria de Inglaterra prohibiese el fútbol, pues según ella se trataba de "un deporte de rufianes". Coincido chento per chento con ella, y eso que en su época no había "hooligans" (ya casi extintos gracias a la policía de países realmente civilizados) ni "barras bravas". Un grupo de estos subnormales ha asesinado a una jovencita que nada tenía que ver en el entuerto (en referencia a la estudiante Paola Vargas, empujada por barristas de la U desde un microbús en movimiento y muriendo en el acto), y nuestro ministro del Interior está con mariconadas: "¡Ay! No podemos oponer violencia a la violencia..." ¡Por la metagalaxia! Si nuestras Fuerzas Armadas no hubiesen opuesto violencia a la violencia, hoy día nuestro Presidente sería el camarada Gonzalo. Recuerdo que fui muy criticado cuando hablé de napalm (repito, no pensé que lo tomaran literalmente). Bueno, ahora tengo una idea mejor y más espectacular para combatir a los barrabravistas: en pleno desarrollo del "clásico" "U"-Alianza, digamos, aparecen sobrevolando dos helicópteros artillados -negros y sin números de identificación- y descargan sus cañones ametralladores sobre las tribunas sur y norte. 450 muertos por lo menos, y chau barras bravas, per saecula saeculorum. Claro, se me va a adjetivar de racista, clasista, machista, traidor antiperuano, traidor prochileno, insensible, reaccionario, enemigo del pobre, déspota, imperialista, fascista, segregacionista, alienado capitalista, genocida, flagelo de la clase trabajadora, opresor del débil, odiador del pueblo, némesis del humilde, blanquito miraflorino, nazi y miembro del Ku Klux Klan. Bueno, todo eso cabría si estuviésemos hablando de seres humanos. No es el caso. Con el exterminio de las brarras bravas, de lo más que se me puede acusar es de delito ecológico o cacería clandestina de especies en peligro de extinción. Esto no es más que una simple fumigación...
Como podemos apreciar, él decía las cosas tal como pensaba, y hoy en día se extrañan a los periodistas que digan las cosas de manera francamente brutal, directa, con ironía, cultura, con estilo soez, deslenguado y sin miedo a la censura de la dictadura de lo políticamente correcto. Paradójicamente, los que más lo odiaban eran los que más lo leían y eso revela el carácter reprimido e hipócrita que se respira en nuestra sociedad, pues mucha gente piensa como él pensaba o de manera similar y utiliza la careta del "open minded" para no pisar los cayos de nadie ni de sus amigos. Personas así polarizan, pero no causan indiferencia. Q.E.P.D. Tocayo Ortiga.

martes, 8 de abril de 2014

¿Es malo ser conservador?

 

Leyendo varias columnas de opinión sobre la propuesta de referéndum del cardenal Juan Luis Cipriani sobre las uniones civiles entre homosexuales y el aborto, es evidente la saña con la cual se le trata al principal pastor de la diócesis católica más importante de Perú. Una y otra vez, los opinólogos, creyendo tener la razón demuestran ser unos verdaderos ignorantes en lo que se refiere al Derecho familiar y sucesorio, antropología, ley natural, moral y psicología. No van al fondo del tema, sino que repiten las palabras "derechos", "opción sexual", "intolerancia", entre otras. Es decir, se convierten en los portavoces del lenguaje propio de la dictadura del pensamiento políticamente correcto. 

 

 

Algunos de ellos, como Alfredo Bullard, Ronald Gamarra, Ricardo Vásquez Kunze y Carlos Meléndez, sin desmerecer sus altas capacidades intelectuales y profesionales, han demostrado en sus columnas desconocer el hecho de que por lógica elemental, el matrimonio es anterior a la existencia de los Estados, al derecho internacional, y, sobre todo, a la ideología de género. a que en una relación homosexual o lésbica no se puede procrear. El derecho a la libre opinión es fundamental en una democracia, pero si no va acompañado de una sólida formación moral e intelectual, hace que su portavoz se convierta en el títere de los ideólogos de cada era. En el caso que nos ocupa, es la propuesta del cardenal. 

 

 

La única opinión realmente objetiva y desapasionada que he visto hasta ahora es la del jurista (y profesor de quien escribe) Mario Castillo Freyre, (pueden clickear aquí http://elcomercio.pe/politica/actualidad/union-civil-no-colisiona-constitucion-noticia-1719751) porque analiza el proyecto del congresista Carlos Bruce criticando la creación de un quinto estado civil (los anteriores con solero, casado, viudo, divorciado): la unión civil no matrimonial, es decir, camina como pato, grazna como pato, aletea como pato, nada como pato, pero no es pato. A pesar de ello, no hay que olvidar lo siguiente: si el Derecho equipara las uniones civiles al matrimonio, sin importar las clases de uniones que surjan en el futuro (no sólo homosexuales, sino pedófilas, zoófilas, poligámicas, etc.), se desnaturalizará su carácter regulador y se convertirá en un mero vehículo para que los postulados de la ideología de género (o cualquier otra) se cuelen en el ordenamiento jurídico de cualquier país, generando mayores injusticias contra los padres, hijos y personas de buena voluntad que disienten de esta clase de pensamiento. Por eso, ante esta amenaza, cobra mayor sentido el segundo mandamiento del abogado, de acuerdo con Eduardo J. Couture: "LUCHA: Tu deber es luchar por el Derecho. Pero el día que veas en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia". 

 

 

Lo que la ideología de género busca no es la caridad hacia los homosexuales ni la conquista de sus derechos legales o humanos. Simplemente los utiliza como parte de su agenda para labrar un proyecto de reingeniería social y antropológico que busca imponer un pensamiento totalitario y discriminador hacia la disidencia y todo comienza con el reconocimiento legal de esta clase de uniones. ¿Alguien en su sano juicio cree que esta embestida de los lobbies gays se va a acabar con este proyecto de ley después de aprobado y publicado? Esto es sólo el comienzo de un proyecto relativista, inmoral, intolerante y persecutorio que forma parte de la llamada "cultura de la muerte" fomentada por los grandes grupos de poder económico y político existentes en los países desarrollados. Es mejor informarse de este tema con recomendables textos como "La Agenda de Género. Redefiniendo la Igualdad" (2007) de Dale O'Leary, "La Ideología de Género o el Género como herramienta de poder" (2010) de Jorge Scala o "La Dictadura de Género" (2013) de Francisco Serrano. 

 

 

De esta forma, los opinólogos mencionados líneas arriba demuestran sus prejuicios y odio ideológico hacia el cardenal y hacia la Conferencia Episcopal Peruana. Con esto, surge una pregunta que sería bueno que respondan con fundamento y es la siguiente: ¿Es malo ser conservador? Ser conservador tiene tres significados en el DRAE, pero el que mejor se ajusta a las enseñanzas de la Iglesia sobre la defensa de los valores, la familia, el matrimonio y la dignidad de la vida humana, es el primer significado, pues el conservador, dicho de la forma más elemental, es aquél que conserva dichos valores e instituciones que forman parte de la vida individual y social del ser humano en armonía con la creación y con el Creador. 

 

 

¿Es malo ser conservador? Sí, dirán algunos, pues atenta contra el pensamiento políticamente correcto, contra la tolerancia, los derechos humanos, la ley y no sé qué más. Lo cierto, es que todo lo anterior son valores desde el punto de vista conservador, pero también son palabras fácilmente manipulables para los intereses ideológicos de quienes siguen la agenda de género, la cual, desde 1994, con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer en El Cairo busca implantarse en todo el mundo pisoteando dichos valores y discriminando a quienes no comulgan con sus dogmas, pues son tachados de intolerantes, fundamentalistas, retrógrados, homofóbicos, obsoletos, dogmáticos, cerrados, ultras, represores, integristas, enemigos de la humanidad y anticaritativos. Bueno, todo eso se podría aplicar a los nazis, a quienes Bullard compara con Cipriani; y también a los castristas, que son tan amados por Gamarra (quien, dicho sea de paso, repite la mentira de Jason Day sobre el Sodalicio). Esa es una muestra de cómo inteligencia y sentido común no siempre van de la mano. Vásquez Kunze y Meléndez, por su parte, necesitan un poco más de información sobre todo lo mencionado en el presente artículo, porque desde la óptica de la política es muy fácil comentar un fenómeno social, pero desde otras ramas del saber, el panorama se amplía. Igual que ver un árbol, y no el bosque entero, que sufre un incendio y que necesita ser apagado. No "tolerado".

domingo, 23 de marzo de 2014

Ladran, Sancho, señal que avanzamos

Esta frase, erróneamente atribuida a Don Quijote de la Mancha, pues nunca aparece de manera explícita en la novela de Cervantes Saavedra, ni siquiera en cualquiera de sus variantes, denota el ruido producido por las críticas y los ataques de quienes movidos por la envidia, los prejuicios o el odio de cualquier clase, emiten para revelar así los avances y progresos de cualquier grupo humano ante las dificultades u obstáculos que se presenten en su camino. Los expertos dicen que son, en realidad del poeta alemán Goethe, específicamente de su verso Ladrador (Kläffer). Independientemente de las correctas traducciones y variantes de dicho verso, la frase habla de un acto que delata a quienes lo atacaron con saña y malicia: la Marcha por la Vida 2014.
El sábado 22 de marzo, más de 250 mil personas marcharon pacíficamente por la avenida Brasil desde el cruce con la avenida Javier Prado hasta la Avenida de la Peruanidad en el campo de Marte para expresar su rechazo al aborto, que se ha cobrado millones de víctimas inocentes en el vientre materno a lo largo y ancho del mundo. La expectativa era grande, pues la del año anterior fue de 100 mil personas y esta vez no sólo contó con más presencia de personas decididas a decir Sí a la Vida, sino también con el apoyo de políticos, actores y personas de renombre que no comulgan con el pensamiento políticamente correcto. A este paso uno se pregunta ¿dónde están el premio Nobel Vargas Llosa, el presidente Humala, el actor Jason Day, entre otros conocidos de Chollywood y de la política peruana? ¡Ah, verdad! Me olvidé. Ellos están ocupados haciendo cosas más nobles: complaciéndose con Fujimori preso, siguiendo las órdenes de Nadine y forjando la mascarada de la campaña Un billón de pie.
No es de extrañar que estos tres personajes, al igual que los ricos y famosos, artistas, políticos y periodistas, seducidos por el pensamiento liberal-relativista de hoy, se guíen por la corriente de moda que se quiere imponer por medio de lobbies, donaciones millonarias que nunca son monitoreadas ni fiscalizadas en el plano tributario (en el caso de las ONGs) y subterfugios legales para imponer la cultura de la muerte a diestra y siniestra, cumpliendo así con la agenda de las poderosas multinacionales que quieren reducir la población mundial y crear el gobierno único global como parte del Nuevo Orden Mundial, actuando como dioses y atribuyéndose el poder de decidir qué moral es buena para ti y para mí. Eso incluye el poder de decidir quién vive y quién muere, manifestando así una supina soberbia.
Un ejemplo de ello, son los llamados socialconfusos, término resultado de la fusión de los términos "socialista" y "confuso" y que se aplica, en palabras del periodista Aldo Mariátegui, a toda esta hornada de jóvenes y weberitos que subyugados por lo "políticamente correcto" porque se sienten especiales, inteligentes, interesantes y nada generosos si son zurdillos; porque sus románticos idealismos los vuelven "socialconfusos"; porque no han gozado de las "mieles" de las políticas de izquierda (Velasco, Sendero, la hiperinflación) y han tenido todo fácil; porque los derechos humanos están de moda; porque hay que dar la contra; porque les gustan las marchas (no la de la Vida 2014, por si acaso); porque la moda zurda (anteojitos raros, bufandas, etc...) es más chic; porque hay que ser ecologistas, gatófilos y hasta medios panteístas con los cerros y lagunas; porque la izquierda es supuestamente más permisiva con las conductas sexuales y las drogas.
Ahora que se produjo la Marcha, pese a los insultos del congresista Bruce por twitter y los ataques por medio del internet y las redes sociales por parte de esta gente, los jóvenes, profesionales y familias comprometidos con la defensa del Derecho Humano a la Vida deben mantener un movimiento y actividades constantes e incansables para que la voz de los que no tienen voz puedan ser oídas y tenidas en cuenta. El vientre materno no puede ser un patíbulo, aunque se presenten afiches engañosos de las ONGs feministas o que un grupúsculo de contra-manifestantes, inspirados por "el derecho a decidir de la mujer" se manchen las partes pudendas con aseptil rojo o se tiren al suelo simulando estúpidamente estar muertos o muestren pancartas provocadoras invocando las posibles excepciones para asesinar (violación, malformación, falta de recursos, etc.) o hasta mostrando los senos como las Femen en nombre de la "sacralidad" del aborto. Peor aún es manipular las conciencias mediante el juego de palabras utilizando los clásicos eufemismos aprendidos de la era soviética estalinista (violencia patriarcal, interrupción voluntaria del embarazo, derechos sexuales y reproductivos, etc.).
Considero acertada la columna de Martha Meier Miró Quesada sobre la posición del cineasta y poeta Pier Paolo Pasolini, pues el ser ateo no te tiene que convertir en un partidario del aborto o del feminismo radical. Solo basta el sentido común para entender que la vida humana, independientemente de las circunstancias haber sido concebida, es única, irrepetible y sagrada, pues cada ser humano es fruto de un pensamiento de Dios y no el fruto casual y sin sentido de la evolución, como bien lo expresó el Obispo Emérito de Roma Benedicto XVI. Pese a que invoco a Dios para defender en este párrafo a los no nacidos, un poquito de lógica no le haría mal a quienes defienden el aborto en todas sus formas: ellos están vivos porque sus madres dijeron que sí.
Obviamente Lima no estaba sola cuando se produjo esta multitudinaria marcha. En total fueron 500 mil personas en Perú quienes reafirmaron la defensa de la vida: 250 mil en la capital, 50 mil en Piura y 200 mil en Trujillo por estar cerca el Día del Niño por Nacer. El aborto deja secuelas físicas, emocionales, psicológicas y espirituales que marcan a la mujer para siempre, si no son detectadas y curadas con ayuda especializada. Tampoco podemos olvidar el síndrome post-aborto que sufren también los varones que presionaron a sus hijas o parejas para que maten a sus hijos, cuyo único crimen fue no ser deseados. Ni los animales matan a sus propias crías. Se puede salir de esa tragedia, pero hay que cobrar conciencia de que con la vida no se juega y que los derechos humanos de los más débiles e indefensos deben movernos a actuar para defender el futuro de nuestra civilización.
Así que, con estas manifestaciones sólo deseamos que el movimiento pro-vida crezca y se consolide en Perú y en el mundo y que nadie es un "accidente", "masa de células", "error", "tumor" o un "pre-embrión". Los eufemismos son propios de dictaduras políticas o de ideologías malthusianas adoptadas por grupos de poder que nos quieren lavar el cerebro con supuestos derechos que no son tales, sino patrañas para engañar a los incautos y poco formados. Así que, para defender la vida, la formación académica, moral, científica y espiritual se hace imprescindible, pues ésta batalla, si bien no la vivieron nuestros antepasados, nos interpela constantemente: qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos si no somos coherentes con lo que decimos y hacemos.

domingo, 23 de febrero de 2014

Por sus frutos los reconoceréis

No voy a hacer un recuentro de los trágicos acontecimientos que se desarrollan en Venezuela, ni tampoco de los síntomas de la crisis económica, social y política ni de los atropellos a los derechos humanos en que incurre el gobierno de Nicolás Maduro. Todo eso es trabajo de la prensa independiente. Lo que voy a comentar, a través de seis puntos, es la actitud del presidente llanero, pues ante lo que está pasando, uno no puede permanecer callado como los gobernantes izquierdistas de América Latina.
1) Maduro ha convertido a Venezuela en una provincia de la Cuba castrista, es decir, ha traicionado a su pueblo, convirtiéndose en un vendepatrias. De nada sirve proclamar que el destino de Venezuela lo deciden los venezolanos, si entregas sus fuerzas armadas al control de la dictadura cubana, al igual que su servicio de inteligencia y dotas de armamento a delincuentes quienes les aseguras dinero y privilegios si se mantienen leales a la "revolución". Esto último se llama crear lacayos con el pretexto de formar una "fuerza de choque de la revolución" ante una invasión estadounidense. Esto lleva al siguiente punto.
2) Estados Unidos financió golpes de Estado en varios países del mundo y historia lo prueba, especialmente durante la Guerra Fría, pues su objetivo era contener al comunismo soviético, a todas luces expansionista, totalitario, intolerante e inhumano. Basta leer el libro "El libro negro del comunismo" (2010) de Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin. Es un libro que demuestra de manera contundente las atrocidades de una ideología en todo el mundo a lo largo del siglo XX (80 millones de muertos). No es necesario describirlas porque para eso es mejor revisar sus páginas o ahondar en cualquier buena biblioteca para desengañarse de la propaganda soviética que prometía el "paraíso socialista" para cualquier ingenuo que no sabía (y no sabe) nada de la vida, el esfuerzo, la honestidad y la religiosidad del ser humano. Tras el descubrimiento del shale gas, Estados Unidos se hará cada vez menos dependiente del petróleo venezolano, pero la supuesta invasión a Venezuela nunca se efectuará. Sólo existe en el fanatizado pensamiento de Maduro y de sus adláteres. Podría servir de guión para una película propagandística del régimen, como tantas que se hacen en Corea del Norte.
3) Ante la desastrosa política económica que beneficia solamente a quienes le juran fidelidad a Maduro, los que disienten están condenados a sufrir los maltratos de un régimen intolerante que usa oportunistamente los términos "patria", "libertad", "revolución", "fraternidad", "igualdad" y un largo etcétera. Sólo les queda gritar su rechazo a la violencia de los grupos parapoliciales, la ineficiencia de la gigantesca burocracia y la corrupción desenfrenada del régimen. Cuando la obcecación en las ideas políticas se pone en práctica desde el poder, se cae en la soberbia, el autoritarismo y sólo se causa daño al prójimo. Por eso, considero que Leopoldo López, el líder de la oposición que se entregó voluntariamente para responder de cargos inventados por Maduro, se ha convertido en un mártir viviente y símbolo de la resistencia pacífica de la oposición. Su figura va a crecer y le veo mayor carisma que a Henrique Capriles.
4) Llamar "fascistas" a quienes protestan pacíficamente por la situación del país y la violencia que promueve el gobierno para implantar su dictadura, es una grosera muestra de desprecio por el derecho humano a la libertad de pensamiento y de expresión, típica característica del comunismo. Aquí no cabe decir "yo soy progresista", "yo soy socialdemócrata" o "yo soy socialista". En Venezuela, no caben medias tintas, o estás con Maduro o estás contra él. La libertad es la mayor expresión de la dignidad concedida por Dios a la mayor de sus criaturas, después del derecho a la vida. El comunismo se ha encargado de suprimirla en nombre de la "revolución" para que todos queden como una masa de esclavos sin derechos y los que están en el poder vivan como jeques multimillonarios. Miren sino, a los boliburgueses. Eso se llama "robolución".
5) Venezuela está camino a convertirse en un país-cárcel, mientras los gobernantes latinoamericanos que simpatizan con Maduro y los partidos de izquierda o los organismos chavistas internacionales (llámense Unasur, Celac, Alba y me atrevería a decir OEA por el silencio cómplice de Insulza) miran al techo o silban fingiendo no enterarse de nada. Cuando las dictaduras son de derecha, se ponen a chillar como monos, demostrando así su doble moral y su hipocresía cuando se llenan la boca con las palabras "democracia", "derechos humanos", "soberanía" o "justicia social". "Quien calla, otorga", dice la máxima, y eso los delata. La cobardía gubernamental ante las atrocidades de una tiranía es condenable y la historia juzgará dicho silencio con dureza para dejarlos pésimo ante las generaciones futuras.
6) Maduro fue elegido a dedo por su amado y megalómano líder maxista-leninista-narcicista Hugo Chávez (en palabras del periodista Andrés Oppenheimer) como su sucesor mandando al diablo a la Constitución Bolivariana que establece en el segundo párrafo de su artículo 233, que tras la muerte del presidente en funciones, le sucede en el cargo el Presidente del Congreso, en este caso Diosdado Cabello. Sin embargo, Cabello tiene el control de las fuerzas armadas del país y ello lo haría más peligroso para los que reclamen democracia, libertad y respeto a los derechos humanos. A estas alturas, el inconstitucional gobernante formado por la inteligencia cubana y elegido por unas elecciones fraudulentas sería el mal menor. Esto es algo que se puede discutir porque nadie conoce el porvenir del poder político y soberano de Venezuela.
En conclusión, el país del oro negro del Caribe está viviendo la peor crisis política, social y económica de su historia creada no por una guerra externa o interna, sino por la incapacidad de su clase política, por la prepotencia y fanatismo de su poco dotado presidente, por la labor criminal de los grupos parapoliciales enviados por el gobierno a cerrarle la boca a la oposición (primero en la Asamblea Nacional y ahora en la calle), por la polarización de su pueblo y por la actuación soterrada de los servicios de inteligencia cubanos. A estas alturas, Venezuela tiene un futuro incierto y a la oposición le toca resistir heroicamente y demostrar que con la paz, la oración y nuestro apoyo desde el extranjero, no están solos y que las ideas de paz, libertad y desarrollo social son a prueba de balas. Porque Maduro debería recordar que el mal nunca es camino hacia el bien y revisar la frase de Cristo expresada en el Evangelio de Mateo 7, 15-20: "Por sus frutos los reconoceréis".

jueves, 30 de enero de 2014

Scorsese sin fuelle

Se estrenó la última película de Martin Scorsese “El lobo de Wall Street”. No voy a hablar acá de las nominaciones ni de los premios ganados por esta producción, sino que me voy a centrar en la película en sí misma. Porque muchas veces la gente dice que cuando se estrena una película de Scorsese es la mejor del año o de la “historia del cine”. Increíble cómo el fanatismo por un cineasta puede llegar a nublar el criterio y compararlo con genios como Orson Welles, Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock. Scorsese es talentoso pero no es un genio y tiene películas excepcionales como “Toro salvaje”, “Casino” o “La edad de la inocencia”. “Buenos muchachos”, mi favorita de las que hizo merece un comentario aparte, pues tiene muchas similitudes con “El lobo de Wall Street”. La euforia producida tras el estreno y la expectativa en la noche del Oscar se disipará con el paso del tiempo, permitiendo así evaluar la película con frialdad.
Para empezar, la premisa es apasionante, pues recoge las experiencias verídicas de Jordan Belfort, un inescrupuloso corredor de bolsa que amasó una gran fortuna vendiendo “acciones de centavo” transacciones “de centavo” donde la comisión es mucho más alta que las que él ganaba en Wall Street. Así que inicia su propio negocio, capacitando a su personal para vender “bonos basura” a mecánicos, albañiles, amas de casa, pensionados, etc. Asciende económicamente, pero, a su vez fracasa en su matrimonio debido a múltiples infidelidades. Desposa a una de sus amantes (una tentadora Margot Robbie), y su adicción a la cocaína empieza a cobrarle la factura. Sus problemas no terminan allí puesto que el FBI le echa ojo a sus actividades hasta meterlo en la cárcel y acabar convertido, tras su liberación, en un conferencista de motivación en los negocios. El problema es que aún no termina de pagar los 110 millones de dólares que ganó ilegalmente.
El inevitable paralelismo de Jordan Belfort con Henry Hill de “Buenos muchachos” es inevitable, pues ambos personajes son reales, pero al mismo tiempo repelentes, amorales, infieles, inescrupulosos, arribistas, infelices y cínicos. Henry Hill, interpretado con Ray Liotta, es un tipo disconforme con su situación que busca ascender social y económicamente trabajando para la mafia ítalo americana durante 30 años de su vida hasta acabar perdiéndolo todo y protegido por el Sistema Federal de Protección de Testigos. Jordan Belfort menosprecia la condición clasemediera de sus padres contadores y de manera ilícita busca también ser rico y tener al mundo comiendo de la palma de su mano. Su ascenso y caída son muy similares a los de Henry Hill, pese a que ambos se mueven en círculos diferentes. Ambos tienen en común la poca transparencia de sus actividades, la doble vida, la comisión de delitos como sustento y los excesos que todo eso conlleva: mujeres, drogas, poder y dinero.
“El lobo de Wall Street” es una película que llama la atención por la actuación de Leonardo DiCaprio, no por su actuación, sino porque cae mucho en evidentes actitudes chirriantes propias del Tommy Lee Jones y Jim Carrey de “Batman Forever”. Y encima no se parece al verdadero Belfort. Consecuentemente, el crítico Michael Phillips de Chicago Tribune acierta haciendo un comentario que comparto y que me permito transcribir: "La cámara de Scorsese energiza todo lo que puede y en todo lo que pueda como cineasta propulsor [que es]. Pero hacia el minuto 80 el tren bala del protagonista comienza a ir en círculos como un maníaco. (...) Puntuación: ★★ (sobre 4)". Ese es justamente el principal defecto de esta película: su redundancia, más allá de sus fuertes escenas de sexo, consumo de drogas y abundante lenguaje grosero y gestos obscenos.
El propio Belfort dijo que la película no contiene momentos más fuertes que relata en su autobiografía. Todos sabemos que la literatura y el cine son artes diferentes y por eso el libro debe ser más repulsivo (no lo leí, por si acaso) pues te lleva a adentrarte mediante tu imaginación en las experiencias alucinógenas del protagonista y que trata a las mujeres como depósitos seminales. Scorsese no sólo se nutre de este libro, sino que la historia que narra tiene influencias de Bret Easton Ellis (autor de “American Psycho”), Tom Wolfe (“La hoguera de las vanidades”) y Hunter S. Thompson. Aunque es dinámico y expuesto con estilo (uso de ralentí, comentarios directos a cámara, planos congelados, como en “Buenos muchachos”), el film se siente interminable con personajes secundarios poco desarrollados, salvo excepciones (Matthew McConaughey) y un fondo musical carente de inspiración con blues rock (desde Elmore James a Johnny Lee Hooker pasando por Ricchi e Poveri y The Beach Boys).
Ricardo Bedoya dijo que “El aviador” fue una decepción y que las últimas películas de Scorsese son logradas, de alto nivel técnico y narrativo, con buenas actuaciones y puesta en escena, pero no tienen la intensidad de sus obras maestras de los años 70, 80 y 90. “El lobo de Wall Street” no es la excepción. Scorsese peca de reiterativo y tremendista en esta película y hasta “Los infiltrados” y “La invención de Hugo Cabret”, pese a no ser de sus mejores películas se sienten más interesantes y absorbentes. Para disfrutar del cine bursátil, nada mejor que ver “Wall Street” o “El poder de la codicia”, pues “Marty” parece que se desinfla por falta de nervio.

martes, 17 de diciembre de 2013

El Matrimonio es para los valientes

“El amor es ciego y el matrimonio te devuelve la vista” fue la frase que dijo un conocido sacerdote durante una misa de casamiento, provocando risas controladas por parte los familiares, amigos y asistentes a la ceremonia. Pero esa frase encierra una verdad que el tiempo, la fe y la historia la confirman. Porque hoy en día mucha gente habla comúnmente del “matri”, de la torta, del vestido de la novia, la recepción, los invitados, la iglesia a escoger, el destino de la luna de miel, etc., olvidándose que la boda dura un día, pero el matrimonio, toda la vida. En otras palabras, se mira el lado social y no lo trascendental de este sacramento.
Para cualquier persona no católica (o católica pobremente formada o no practicante), el matrimonio es un simple contrato que te da licencia para compartir cama, tener sexo, viajar junto a la mujer de tu vida y publicitar tus momentos de alegría junto a tus hijos para que los demás sepan que existes y que la envidia les corroe a quienes vean tus fotos en las redes sociales. Una vez más, se banaliza la idea del matrimonio, enfocándose en los momentos puramente románticos o familiarmente alegres. Con eso se evidencia una clara dependencia hacia la tecnología e incluso una muestra de inmadurez emocional. ¿Cómo nuestros antepasados no hacían tanto alarde de lo que les pasaba durante sus matrimonios? ¿Por qué sus matrimonios duraban más tiempo que hoy en día y hasta la muerte, la mayoría de las veces?
Muchos dirán como respuesta que la gente estaba “reprimida sexualmente”, o que los papás elegían al esposo para la hija, negándole el derecho a escoger libremente, o que la religión tenía un peso social muy considerable, o que no existía el feminismo como ideología abiertamente anti-vida y anti-matrimonio, o que las costumbres eran más sanas. Todo eso puede ser cierto, pero la verdad es que, independientemente de las causas, lo cierto es que hoy en día el ser humano está perdiendo su capacidad de adhesión hacia una sola persona hasta la muerte. El mundo de hoy, dominado por el hedonismo, la cultura de la muerte, el relativismo moral y el individualismo ha generado una sociedad enferma (moral, física y emocionalmente), incapaz de amar sin condiciones y carente de todo modelo cercano que sirva de inspiración para crear un hogar que sepa dar afecto, comprensión, comunicación, educación y sentido de la unión a los hijos. Por eso se ven matrimonios que se rompen al año o al mes de iniciarse, además de hablarse burlescamente de “matrisuicidio”.
Todas las causas mencionadas acerca de la decadencia del matrimonio han existido siempre y siguen existiendo en sociedades cristianas y no cristianas. El egoísmo y la inmadurez fomentados por las modernas ideologías y estilos de vida basados en el relajamiento de las costumbres y en su abandono de los principios y valores en los que se asienta el matrimonio, han dado como resultado la multiplicación de los divorcios, los concubinatos, los padres y madres solteros, los embarazos no deseados, los abortos, las fornicaciones, el abuso de los anticonceptivos, el incremento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), la degeneración de las costumbres y las depresiones, suicidios, las actitudes pesimistas y las frustraciones que llevan a aceptar con resignación la realidad diciendo frases tan repetidas como trilladas, como “el mundo es así”, “el tiempo cura todas las heridas”, “al menos ganaste experiencia”, “no eres el único al que le pasa esto”, "hay muchos peces en el mar", entre otras.
Lo siento, pero como dice el dicho, “mal de muchos, consuelo de tontos”. El mundo lo hicimos así los humanos (como bien se escucha en el diálogo final de la película "La misión"); el tiempo sana las heridas del cuerpo, pero las emocionales no siempre, especialmente cuando no se cuenta con los contactos ni los recursos para atender el problema desde una óptica psiquiátrica; la experiencia no se puede usar de pretexto para caer en un mal si tienes la inteligencia, la fuerza de voluntad, el criterio y el discernimiento para entender lo que es moralmente bueno, de lo que es malo. Cada uno es responsable de las consecuencias de sus decisiones y actos. Cada uno escribe su destino, y consecuentemente, su historia. Dios coloca en nuestro camino, innumerables herramientas para corregir nuestra pasada manera de vivir, como la ayuda profesional especializada, la caridad a través de todas las personas de buena voluntad, las amistades sanas, la educación íntegra y los sacramentos para recuperar la gracia perdida por nuestras rebeldías, caprichos y transgresiones productos de nuestro orgullo y falta de entrega a los demás.
Esto, aplicado al matrimonio, es indispensable recordarlo periódicamente, porque esta institución es una escuela para que el hombre y la mujer se conozcan plenamente, sin secretos, sin dobles vidas, sin caretas y sin condicionamientos. “O lo tomas o lo dejas”. Así de simple. Si bien se admite la influencia del individualismo en los sistemas legales para permitir la separación de patrimonios, ello no debilitará la naturaleza de esta institución cuyo propósito es la procreación y la educación de los hijos, sin dejar de mencionar, valga la redundancia, el aprendizaje del amor entre los cónyuges, especialmente en las épocas de dolor y prueba. Amar es el sentido de nuestra existencia y sin ello, el matrimonio es una mera conveniencia, un contrato plasmado en un papel con efectos legales o una simple tradición heredada de nuestros antepasados.
El matrimonio es la máxima expresión del compromiso que un hombre hace hacia una mujer por ser quien es. Es aquélla milenaria institución que preexiste a los Estados, monarquías, repúblicas o cualquier sistema de gobierno o ideología, y donde el hombre demuestra que es maduro, responsable, honesto, trabajador, comunicativo y afectuoso. Es el sacramento donde se abre a la vida sin ningún tipo de reparos, y en el que, con su mujer, pueden tener los hijos que deseen siguiendo el orden establecido por el Creador y recurriendo a los métodos naturales de planificación familiar. Por algo, significa etimológicamente “oficio de madre” (Matri-Monium).
El matrimonio es para los valientes, los decididos, los que quieren amar en las buenas y en las malas porque los sentimientos siempre son volubles (especialmente el romanticismo), mientras que el amor es salir de la prisión de tu ego para darte a tu esposa y a tus hijos, demostrando que Dios obra a través de ti y no porque tú lo merezcas. Así es como se cambia la realidad. Causa dolor a veces e incomprensión por parte del mundo, es verdad. Pero las personas que tomaron valientemente y con alegría esa decisión y perseveran en ella son enormemente bendecidas. El tiempo y la providencia se encargan de ello. Por algo, permanece actual la cita bíblica de Mateo 6, 33, “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura”. Concluyo recomendando la obra maestra “Amanecer” (1927) del alemán F.W. Murnau, para mí, la más romántica y hermosa representación cinematográfica del amor y la reconciliación entre los esposos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Evolución de Batman

La evolución de Batman, a lo largo de siete décadas ha sido notoria, y de acuerdo a los tiempos que le ha tocado ser adaptado. Podemos hacer un repaso de los trabajos cinematográficos y televisivos más importantes desde 1943, cuando se estrenó la serial de 15 episodios “The Batman”, en el que aparece el enmascarado interpretado por Lewis Wilson en compañía de Robin, enfrentándose a los intentos del Dr. Daka de transformar a la gente en zombis a su servicio, hasta el proyecto cinematográfico de “Batman vs. Superman” con Ben Affleck. Obviamente nadie del gran público conoce aquélla versión, pero es el antecedente más antiguo que existe en la pantalla chica, antes de ser llevado al celuloide.
Este personaje de Bob Kane es uno de los que poseen mejor desarrollo psicológico en la historia del cómic y sobre él giran temas de interés: el trauma, la venganza, la justicia, el cuestionamiento, la doble vida, la soledad, el dolor, la corrupción, entre otros. Todos estos temas han sido analizados por psicólogos, críticos de cine, teólogos, comunicadores, escritores, etc. Y eso ayuda a explicar el por qué es un personaje que gusta a gente de todas las generaciones, convirtiéndose en un clásico que hace las delicias de los niños, los comerciantes y los especialistas en marketing. Incluso se ha hecho ciertas interpretaciones para mostrarlo como un ser de cierta ambigüedad sexual, especialmente en su relación con Robin, pero cada loco con su tema. Desde la óptica estrictamente cinematográfica, el estilo de cada guionista, productor y realizador ha resaltado cada tema mencionado de acuerdo con su propio interés, que va desde el mero divertimento banal y formulista (Joel Schumacher), pasando por el cuento gótico de terror donde los villanos opacan al héroe (Tim Burton) hasta la radiografía de la sociedad y el sentido de actuar como vigilante nocturno (Christopher Nolan).
Muchos aun recuerdan con cariño al Batman guatón de Adam West y sus aventuras con el chico maravilla en la popular y colorida serie de televisión de 1966. Hoy luce bastante infantil y risible, espacialmente con la aparición en pantalla de palabras unisilábicas que remiten a los sonidos de golpes y patadas (¡bam!, ¡pow!, ¡paf!), pero tiene un innegable aire de nostalgia que nos remite a los años 40, en los que, en plena Segunda Guerra Mundial, el pueblo americano necesitaba héroes simbólicos que los alentaran a ganar la causa aliada, algo que se repitió de forma numerosa en los 60, durante la Guerra Fría, con los personajes del Universo Marvel. En el caso de Batman, el dibujante Bob Kane, trabajando en la revista Detective Comics, se inspiró en El Zorro para hacerle la competencia a Superman, de Action Comics. La diferencia sustancial de ambos superhéroes es que Batman no es un ser de otro planeta con superpoderes, sino que tiene muchos recursos, una agudísima inteligencia, un físico entrenado y una serie de artefactos de alta tecnología para convertirse en ese guardián nocturno que busca inspirar a los ciudadanos de Gotham a ser héroes para los demás.
El tiempo pasó, y la forma de pensar de las nuevas generaciones empezó a cambiar, condicionada por los acontecimientos que se produjeron a posteriori: fin de la guerra fría, terrorismo global, decadencia moral de occidente, corrupción policial, anarquía, etc. Eso, naturalmente, se reflejó en el cine, la televisión, los videojuegos y el merchandising. El superhéroe se volvió más oscuro, más serio, más atemorizador. Ello lo reflejó Tim Burton en su película de 1989 “Batman”, a la cual incorporó su estilo extravagante y elegante a la vez, generando largas colas en la taquilla y un merecido Oscar para Danny Elfman por la excelente partitura. En 1992 dispuso de mayor libertad y se acercó más al terror con “Batman returns” olvidándose conscientemente de desarrollar al personaje y presentar su verdadero objeto de interés: los villanos (memorables Jack Nicholson, de la anterior película, Danny DeVito y Michelle Pfeiffer). Joel Schumacher, conservando el estilo oscuro de Burton, lo combinó con luces de neón, personajes extravagantes sacados de un mardi gras, y villanos chirriantes y disforzados que mostraron el descenso y casi muerte cinematográfica del superhéroe, pese a los buenos resultados en taquilla. Para muestra, un botón: George Clooney se arrepintió de interpretar a Bruce Wayne en “Batmen & Robin” (1998) y admitió que su Batman era gay. Esto último es parte de la personalidad de Schumacher y, siendo sincero, Clooney se interpreta más a sí mismo que al multimillonario filántropo de día y vigilante ilegal de noche.
Tuvieron que pasar siete años para que el borrón y cuenta nueva se concretara con “Batman begins” (1995) a cargo del británico Christopher Nolan, quien se encargó de darle un estilo oscuro, trágico, realista, moderno, y de mayor profundidad a la historia del enmascarado. La reinvención funcionó y dio origen a una trilogía que abarca treinta años de desarrollo del personaje, su entrenamiento, sus motivaciones, sus frustraciones, sus combates, sus miedos, de tal forma que la identificación por parte del público se da, independientemente de lo inverosímil de algunas secuencias. Ello es reforzado con un excelente reparto y personajes de buen bosquejo que le dan mayor calado humano a la historia narrada en cada película. “Batman begins” muestra los orígenes del superhéroe, el asesinato de sus padres, su evolución y su primer enfrentamiento con la Liga de las Sombras, la sociedad secreta que lo entrenó. “The dark knight” (probablemente la mejor de la trilogía) narra los resultados de las acciones de Batman un año después y las tragedias que vive tras la aparición del Guasón, en sus intentos de llevar a la anarquía a Gotham (Heath Ledger entró en la historia del cine con su magistral caracterización de este villano, logrando lo imposible: superar a Jack Nicholson). “The dark knight rises” cierra exitosamente la trilogía mostrando a un Bruce Wayne en su lado más frágil y víctima de la edad, el dolor emocional por la pérdida de su novia hace ocho años, la mentira del héroe Harvey “Dos caras” Dent, el noble fiscal de distrito muerto tras ser convertido en un loco y un asesino y la reaparición de la Liga, encabezada por el terrible Bane, que busca ajustar cuentas con Wayne y “restablecer el equilibrio de la civilización”, un claro ejemplo de extremismo que hace alusión a Al-Qaeda. Esta última entrega fusiona personajes y situaciones de los cómics El regreso del Señor de la Noche, La caída del Murciélago y Tierra de nadie, de tal forma que Nolan concluye su trilogía sin posibilidad de ofrecer un final abierto que sólo busque satisfacer los bolsillos de los productores de Hollywood.
Por ello, el proyecto de Superman vs. Batman es otra reinvención de la exitosa franquicia iniciada en los años 40, y pese a que cuenta con un actor mediocre como Ben Affleck, el público escogió a Christian Bale como el mejor Batman de la historia, tras haber terminado de trabajar con Nolan. Ya tiene un Oscar ganado como actor secundario e hizo bien en no aceptar interpretar por cuarta vez a Bruce Wayne, para no caer en el encasillamiento, pese al ofrecimiento de 50 millones de dólares. La calidad y el talento debe prevalecer sobre el interés puramente monetario. Ahora es trabajo de los marketeros convencer a los fans del caballero de la noche de que Ben Affleck convencerá, pero, personalmente como buen fan de este personaje, no me trago el cuento.